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viernes 8 de enero de 2010

Desmitificar historias y reconstituir memorias: un ejercicio necesario para la formación de nuevas Relaciones Internacionales

Franz Zubieta, abogado, politólogo, activista de derechos humanos de  minorías religiosas y egresado de la Academia Diplomática Plurinacional; pero ante todo un comprometido social y enamorado de la vida.
A continuación uno de sus tantos ensayos:

Desmitificar historias y reconstituir memorias: un ejercicio necesario para la formación de nuevas Relaciones Internacionales


Franz Zubieta
Resumen: El trabajo intenta identificar los cimientos históricos coloniales en la formación de las modernas Relaciones Internacionales y la manera de como estos supuestos operan en la actual diplomacia. Para tal efecto propone el análisis de tres momentos internacionales constitutivos que son atravesados transversalmente por estos cimientos coloniales. Finalmente sobre este análisis se propone algunos criterios para el proceso de reconstitución de las memorias milenarias como las bases para la construcción de una nueva forma de relacionamiento internacional.

1.- Desmitificar historias y reconstituir memorias.-

Un mito es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen. Los mitos tienen como función primordial convertir el “había una vez” en verdades históricas y colocar una aureola sacrosanta alrededor de la “historia oficial” para buscar en último termino encubrir vergüenzas históricas y legitimar situaciones presentes.

Definitivamente, las modernas Relaciones Internacionales (RRII) están plagadas de mitos y como tales encubren la historia de relacionamientos (sometimientos) inter – civilizatorios antes que inter – nacionales, forjados sobre la violencia, la explotación y el desprecio por los “otros”. Estos mitos nos han intentado convencer de que las RRII son el producto de los equilibrios de poder, del respeto a la soberanía estatal y del reconocimiento de la dignidad humana, cuando al contrario son narraciones de colonizaciones externas e internas, de protectorados forzados impuestos por potencias sobre naciones reducidos a estado de minoridad y desprecio por la diferencia manifestada en las más suculentas expresiones del racismo.

En este entendido, ¿Cuáles son los hechos y supuestos históricos coloniales encubiertos y negados que atraviesan transversalmente las historias oficiales sobre la formación de las relaciones internacionales?, y de existir estos supuestos coloniales encubiertos ¿Aún operan en las actuales RRII?. Situación que naturalmente nos lleva a cuestionarnos ¿Cómo es posible reconstituir otras formas de relacionamiento internacional desde voces anti – coloniales de los negados de la historia?.

2.- Los cimientos coloniales de las Relaciones Internacionales:

La historia oficial de las relaciones internacionales, se ha ocupado de encubrir los rastros y lastres del proceso histórico de la colonización. Una mirada a cualquier texto de la materia presentará la evolución de las RRII considerando como sus momentos constitutivos la formación de las polis griegas, la emergencia y caída del imperio romano y otomano, el nacimiento de los Estados modernos en la denominada paz de Westfalia, las guerras mundiales, la guerra fría, culminando con la épica emergencia del mundo multipolar y globalizado.

Estos son los discursos construidos desde miradas que conscientes o no encubren el hecho colonial, que por si solo es explicativo de la realidad internacional en la que vivimos. Para superar esta historia a medias, a continuación proponemos tres momentos constitutivos en la formación de las RRII cruzados inexorablemente por el hecho colonial y que en conjunto nos permiten entender los resabios coloniales que operan en nuestro presente internacional.

2.1.- Asia, América y África: el hartazgo de Europa (1492 – 1789)

No es posible comprender la historia de Europa sin la colonización de África, Asia y por supuesto de América. Ya que como lo señalaría acertadamente Aníbal Quijano “con la conquista de las sociedades y culturas que habitan lo que hoy es nombrado como América Latina comenzó la formación de un orden mundial que culmina, 500 años después, en un poder global que articula todo el planeta” (Quijano,1992, pg. 437). En conjunto estas conquistas coloniales permitieron dos presupuestos esenciales de la economía mundo capitalista: a) Dotar de una fuente de fuerza de trabajo gratuito de cincuenta millones de indígenas americanos y cien millones de africanos traficados a lo largo de la historia de expoliación (Zapata, 1997, pg. 345), y b) Contar con una reserva de riquezas incalculables que sostuvieron las sangrientas guerras por la hegemonía europea y por ende permitieron la conformación del sistema internacional de estados que hoy conocemos.

Por ello, la fermentación que operaria el mercantilismo de los siglos XIV y XV para el nacimiento de las futuras hegemonías holandesas, portuguesas, españolas e inglesas, incubó su naciente clase burguesa que se permitió ascender abruptamente en el año 1492, al ampliar sus posibilidades materiales para conformar el denominado Sistema Mundo Capitalista del siglo XVI (Wallerstein, 2006, pg. 40). Por lo que no es posible comprender la formación de las RRII políticas y económicas, desconociendo las implicaciones en todos los órdenes que imprimiría a hierro caliente el hecho colonial de 1492 en las mentes y cuerpos de los colonizados. En palabras de Fanon “Europa es, literalmente, la creación del tercer mundo” (Fanon, 1973, pg. 34).

La segunda herencia más importante de este periodo para la formación de las RRII contemporáneas, es la (de) formación los modelos mentales de los colonizados llámense indígenas, afro-americanos y/o mestizos. Mediante los procesos de aculturación y negación de si mismos mediante complejos procesos de discriminación. Este periodo, puede ser caracterizado como demoledor y desintegrador para las culturas locales, porque “significaba integrar distintos pueblos a las ideologías de la modernidad europea; hacer que distintos pueblos que no tenían nada que ver con el cristianismo se convirtieran a la cristiandad; distintos pueblos cuyo modo de vida no tenía nada que ver con el de Inglaterra y Francia se integraran a su civilización; distintos pueblos que estaban lejos y distantes de la Revolución Industrial se convirtieran y afiliaran a la revolución del proletariado (Mignolo, 2003, pg. 29).

En suma, se buscaba la total negación del ser social nativo mediante un completo proceso de vaciamiento de la medula cultural milenaria de los pueblos originarios. Para ello, el instrumento elegido fue la discriminación racial que es sin duda al parecer de Pablo Gonzales Casanova “el legado de la historia universal de la conquista de unos pueblos por otros, desde la antigüedad hasta la expansión de los grandes imperios y sistemas coloniales de la época moderna”. (Gonzales, 1965, Pg. 236).

Por ello creemos que la inferiorización y deshumanización fueron un requisito sine quanon para los primeros relacionamientos de conquista que tuvieron las antiguas sociedades europeas frente al otro desconocido y que de manera cuasi-genética se repitieron a lo largo de la formación de la historia de las RRII. Un ejemplo ilustrativo de esta práctica de relacionamiento basado en la deshumanización es la construcción del “bárbaro” como un ser carente logos (razón o alma) que pueden calificados de “hombres bestiales que comen carne cruda y beben sangre, y a quienes les gusta beber y comer en calaveras humanas” (Pagden, 1988, pg. 42). Categorizaciones y tratamientos útiles para aquellos quienes se relacionan de manera violenta con los “otros” que les son extraños. Pero que en el caso de las RRII alcanzan una sofisticación inimaginable al recurrir a la academia para legitimar “científicamente” esta lógica de discriminación en las proto-relaciones internacionales que más tarde alcanzarían con grado de suma cum laude la absurda propuesta del darwinismo social. Un ejemplo ilustrativo de esta afirmación es la denominada Escuela de Salamanca, que nacida en 1520, formó a personajes como: Francisco de Vitoria (considerado por varios autores como uno de los precursores más importantes del derecho internacional), Domingo de Soto, Melchor Cano y Francisco Suarez, por nombrar algunos que tuvieron la tarea de legitimar y justificar la esclavitud natural o en su defecto la incapacidad mental de los indígenas de América, empleando la más sofisticada reinterpretación del primer teórico del racismo como lo fue Aristóteles (Pagden, 1988, pg. 92).

En suma, el alimento vital económico robado por las proto-potencias europeas, la deshumanización para la explotación de mano de obra cuasi-gratuita y la inferiorización del otro para la generación de un relacionamiento de supremacía vía regia de la negación de si mismo, son piezas claves para releer la formación de las RRII, pero cuyos resabios aún son patentes en la diplomacia actual que ya no dice “bárbaro” pero si “sub-desarrollado”, que ya no habla de “incivilizados” pero si de “ciudadanos emotivos y carentes de cultura democrática”.

2.2.- Del colonialismo internacional al colonialismo interno (1789 – 1970)

El colonialismo como rutina de las relaciones intra-europeas (porque es impropio hablar de RRII entre dominantes y dominados), sufrió dos reveses en dos tiempos históricos muy distintos y distantes pero de rasgos muy similares y contradictorios: la revolución francesa de 1789 y el proceso de descolonización iniciado en 1945 con la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la creación del Consejo de Administración Fiduciaria.

El primer golpe a los colonialismos internacionales, fue sin duda las repercusiones de la revolución francesa de 1789, que provocaría varias consecuencias importantes para el curso de las RRII: a) Primero generó varios movimientos independentistas en tres zonas periféricas del sistema mundo moderno: Haití, Irlanda y Egipto, que a largo plazo sumadas las independencias latinoamericanas engrosaron la lista de nuevos Estado (débiles y vasallos) del sistema internacional y b) Asimismo, este momento sería el motor del nacimiento de las ideologías occidentales tradicionales (conservadurismo, liberalismo y socialismo) y de las denominadas ciencias sociales (ciencias políticas, economía y sociología), que serían apropiaciones alienantes de los recién independizados para la formación de los movimientos sociales, que tuvieron un éxito incipiente hasta el famoso mayo de 1968 y que más tarde moldearían el actual movimiento alter-mundista (Wallerstein, 2006, pgs. 16 al 26).

El segundo momento importante en la formación de las RRII contemporáneas es la Segunda Guerra Mundial, que produjo el vertiginoso aumento de los miembros de la Sociedad Internacional (Sociedad de Naciones) de 63 a 192 miembros en el presente (Organización de Naciones Unidas) mediante el proceso de descolonización ya sea por vía pacífica o revolucionaria. De esta manera, la Comunidad Internacional ensordecida por la normalidad del hecho colonial comenzó a teorizar el significado de lo colonial desde diversos espectros. Así las colonias fueron catalogadas por la Carta de Naciones Unidas como: “territorios sin gobierno propio (…) cuyos habitantes no han alcanzado totalmente a gobernarse por si mismos” (Gonzales, 1965, Pg. 228), criterio por el cual estos “territorios” (naciones sometidas en el rigor de la palabra), fueron colocadas bajo un nuevo paternalismo encarnado en el Consejo de Administración Fiduciaria.

Definitivamente, estos dos momentos tienen una trascendental importancia en la formación de movimientos y procesos independentistas en dos coyunturas totalmente distintas, pero que al ser analizadas en profundidad demostraron la aparición de otro tipo de colonialismo el colonialismo interno. Este colonialismo substituto, permitió la pervivencia de los cimientos coloniales desarrollados en el primer periodo histórico antes analizado como lo son: la explotación, la negación, la inferiorización y el desprecio, pero ahora ejercitados por las élites blanco criollas locales que castraron el fruto de la lucha revolucionaria, ya que los oprimidos de siempre pusieron los muertos y las élites recicladas colocaron los gobernantes.

Este nuevo colonialismo interno se fundamenta “en relaciones de dominación y explotación de grupos culturales heterogéneos” (Gonzales, 1965, Pg. 240), que por ende mantienen incólume las relaciones de discriminación, hecho por el cual mantiene intacto el mundo colonial, que es un “mundo de compartimientos” (Fanon, 1973, pg. 8), que tienen claras líneas divisorias sociales, encarnadas en los apharteids, barrios raciales, clubs privados y campos de concentración.

A pesar del hecho simbólico que encarna este periodo de descolonización internacional, el colonialismo interno tuvo una serie de consecuencias dramáticas e irreparables en la historia de las RRII contemporáneas:

a) Las élites blanco–criollas conservaron para sí el ejercicio de la representación oficial de las relaciones del Estado, y por lo tanto marginaron a los grupos indígenas – afro-americanos y mestizos del ejercicio de la diplomacia, bajo el segundo criterio del “don selectivo” es decir la privación de los instrumentos del dominio político (Césaire, 2006, pg. 54).

b) Los conflictos inter-étnicos que cegaron la vida de cientos de miles de hermanos africanos, encuentran su explicación en el hecho colonial. Así la matanza de los años ochenta del siglo pasado entre Hutus y Tutsis es el producto del rencor étnico por el apoyo de las tribus Tutsis a los colonizadores belgas en la colonización de la mayoría Hutu en la República de Rwanda y

c) El colonialismo interno, allanó el camino para los movimientos insurgentes de liberación nacional, que sacrificaron miles de vidas en post- de un estado verdaderamente independiente. Pero que a la postre fueron convertidos en peones del tablero de ajedrez de las potencias que entre ellas libraron una guerra fría, pero que hábilmente supieron trasladar a sus patios traseros guerras calientes o más bien infernales entre los países bautizados por ellos mismos como del “tercer mundo”.

2.3.- Neocolonialismo o la globalización de las injusticias (1970 al presente)

La pervivencia del sistema mundo moderno y de su gemela la economía mundo capitalista, depende de su proceso de adaptación y sobrevivencia al cambio. Immanuel Wallerstain, considera que la revolución de los jóvenes de mayo de 1968 en Francia, fue uno de los golpes más certeros a este Sistema Mundo y el comienzo de la rearticulación de los movimientos sociales pero con una verdadera vocación global (Wallerstein, 2006, pg. 115).

Sin embargo, inmediatamente en 1970 la Primera Ministra de Gran Bretaña, lanzaba un slogan al mundo bajo el lema “There is No Alternative” (no hay alternativa), por la cual preconizaba que la globalización económica era un hecho contundente al cual ningún Estado podría escapar, inaugurándose con ello el periodo denominado globalización pero que para muchos autores debería ser definido como neocolonialismo, donde el caballo y la espada han sido remplazados por los tanques antimotines, las ojivas nucleares y los envenenamientos bacteriológicos (Zapata, 1997, pg. 346).

Este nuevo periodo es un intento de rearticulación de las fuerzas conservadores y coloniales, donde sin descartar la intervención violenta directa (Irak y Afganistán) se intenta básicamente (Wallerstein, 2006, pgs. 40 al 63):

a) Perpetuar la economía mundo capitalista a través de los patrones masivos de consumo proporcionados por la geocultura del sistema mundo moderno.

b) Desmaterializar a los actores económicos denominados transnacionales que son invisibles para los ciudadanos pero que operan amparados en las políticas estatales (impuestos, recursos y libertades de inversión) y

c) Operar dentro de Estados débiles donde estas corporaciones puede costear sus externalidades de producción (desechos, recursos e infraestructura) empleando una red de presiones externas (terceros países) y un sistema de recompensas a las autoridades locales (corrupción).

Bajo esta nueva lógica fundamentalmente económica, el neo-colonialismo emplea nuevos actores y métodos de presión en el ámbito de las RRII para facilitar los objetivos de las grandes corporaciones. Así los Estados autodenominados desarrollados emplean presiones de toda naturaleza a los Estados más débiles, ya sea de manera directa por la amenaza comercial, empleando terceros Estados y/o Organismos Internacionales (Programas de Reforma Estructural) o chantajeándolos para mantener operando sus programas de cooperación. Mediante esto, se consigue abrir fronteras, relajar los controles de capitales extranjeros, permitir la modificación de políticas estatales que sean beneficiosas y generar condiciones privilegiadas incluso por encima de la industria.

Sin embargo en la actualidad presenciamos una crisis estructural en el Sistema Mundo Capitalista, que aunque remozado esta herido de muerte y que para el tiempo histórico esta pronto a colapsar. ¿Pero cuales son las implicaciones de esta crisis en la conformación de las actuales RRII?, ensayemos algunas respuestas:

• Es muy claro que el periodo en que vivimos es multipolar y abierto a actores no tradicionales que tienen gran influencia en el curso de las RRII (familias, corporaciones, personalidades, Pueblos Indigenas, ONG´s, círculos académicos, etc.), por ello el alter-mundismo compuesto por una variada gama de corrientes intelectuales y políticas de pensamiento es una gran piedra en el zapato del Sistema Mundo Moderno, habiendo generado un irreversible “ proceso de bifurcación caótica, lo que significa que cada pequeña acción llevada a cabo en este periodo es pasible de conllevar importantes consecuencias” (Wallerstein, 2006, pg. 105).

• La pluralidad de Estados del sistema internacional (192 Estados) ha bloqueado la toma de decisiones unilaterales contra la voluntad de la Comunidad Internacional (rechazo de la invasión a Irak) y asimismo, la crisis ambiental ha permitido cuestionar los supuestos consumistas del capitalismo obligando a la Comunidad Internacional a generar soluciones colectivas y plurales al mismo tiempo.


3.- Epílogo: La restauración de las memorias milenarias.-

Las etapas constitutivas propuestas líneas arriba develan una veta inagotable de investigación sobre muchos supuestos coloniales que subyacen incólumes en la formación de las RRII y que inciden en las actuales practicas diplomáticas, tanto de Estados otrora coloniales como en Estados objeto de colonialismo. En estos últimos, el lastre colonial se manifiestan en aspectos estructurales del ethos social de las agencias públicas de la política exterior (funcionalismo servil a potencias extranjeras, inferiorización de las capacidades estatales en la política internacional, filias pro-occidentalistas y la negación de todo valor práctico de conocimientos locales, etc.) como en los modelos mentales y prácticas de los funcionarios tradicionales encargados del diseño y ejecución de la política exterior del Estado (estilos, hábitos y modas, sentimiento patrimonialista y hereditario del servicio exterior, imaginario “folklorista” de las culturas locales y clichés occidentalizados con respecto a las normas de protocolo, etiquetas y buenas maneras).

Vetas de investigación que para ser comprendidas deben ser abordas desde miradas alternativas y descolonizantes, que permitirán progresivamente develar el hecho colonial en la formación de las RRII y forjar nuevos tipos de relacionamientos.

Sin embargo del largo camino por recorrer en estas nuevas reinterpretaciones, el animo que aviva la esperanza nos anima a intentar responder ¿Cómo es posible reconstituir otras formas de relacionamiento internacional desde las voces anti – coloniales de los negados de la historia?.

Creemos, que la primera opción es “reaprender a ser” (Mignolo, 2003, pg. 20), cuya vía regia es la de reconstituir las memorias de nuestras civilizaciones comunitarias, cooperativas y democráticas (Césaire, 2006, pg. 21). Para ello, debemos darnos cuenta que las cadenas ya no están en los pies sino en las mentes (Walsh, 2009, pg. 185) y que todo ello pasa por desgarrar el velo de la ignorancia eurocentrista que ha pretendido “para un provincialismo el título de universalidad”, negándonos a nosotros mismos (Quijano, 1992, pg. 447).

La segunda opción por consecuencia, es la de abrir el corazón y la mente para escuchar la sabiduría milenaria de filosofías como el “Vivir Bien”, el “Muntú” (Zapata, 2003, 359) y de las propuestas programáticas de los movimientos indígenas para la liberación de los pueblos (Manifiesto de Tiahuanaco, 1973 y 1977).

Esto por supuesto, requiere un proceso de arqueología del conocimiento donde la pureza de intención y la convicción más sincera nos harán descubrir a héroes anónimos tales como: Manuel Chachawayna, Eduardo Nina Quispe, Quintín Lame, Santos Marka T´ola y a tantos otros silenciados por una ignorancia muchas veces auto-inducida. Tejiendo nuestros pensamientos fronterizos surgidos en la noche de nuestra sub – alternidad con tantas otras historias locales, para operar diseños globales bajo ese paradigma “otro”, que busca romper definitivamente con la modernidad (Mignolo, 2003, pg. 27).

Finalmente, todo este saber resultará inservible, si no esta atravesado por la necesidad de una revolución ética en el plano de los operadores de las RRII. Esto implica en lo particular desmontar las nociones “realistas” del poder maquiavélico y pragmático que concibe a la diplomacia como un espacio privilegiado de la hipocresía y en su lugar, se debe erigir un conciencia de coherencia ante estas nuevas filosofías por la vida, donde el nexo entre el discurso y las acciones debe ser indisoluble, al cabo…no es posible construir una sociedad de oro con hombres de plomo.



4.- Bibliografía.-

• Césaire, Aimé. 2006. “Discurso sobre el colonialismo”, En Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Akal.

• Fanon, Frantz. 1973. Los condenados de la tierra. México: FCE. I La Violencia.

• Gonzales Casanova, Pablo. 1971. “El colonialismo interno”. En Sociología de la explotación. México: Siglo XXI.

• Manifiestos de Tiwanaku. 1973 y 1977.mimegrafiado. La Paz.

• Mignolo, Walter. 2003. Historias locales/diseños globales. Colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo.

• Pagden, Anthony. 1998. La caída del hombre natural. El indio americano y los orígenes de la etnología comparativa. Madrid: Alianza Editorial.

• Quijano, Aníbal. 1992. “Colonialidad y modernidad-racionalidad”, En Los Conquistadores. 1492 y la población indígena de las Américas. Heraclio Bonilla, compilador. Santa Fe de Bogotá: Tercer mundo Editores/FLACSO Ecuador/Libri Mundi.

• Ticona Alejo, Esteban. 2002. Memoria, política y antropología en los Andes bolivianos. Historia oral y saberes locales. La Paz: Agruco-Plural-Antropología- Arqueología- UMSA.

• Ticona Alejo, Esteban. 2005. Lecturas para la descolonización. Taqpachani quispiyasipxañani (liberémonos todos). La Paz: Plural-Agruco y Universidad de la Cordillera.

• Wallerstein, Immanuel. 2006. Análisis de sistemas mundo. Una introducción. México: Siglo XXI.

• Walsh, Catherine. Interculturalidad, Estado y sociedad. Luchas (de) coloniales de nuestra época- Quito: Universidad Andina Simón Bolívar.

• Zapata Olivella, Manuel. La trietnicidad latinoamericana. En Rebelión de los genes. El mestizaje americano en la sociedad futura. Colombia: Altamira

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