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Para las mujeres y hombres soñadores, subversivos, transgresores, que no solo sueñan con la revolución, sino la hacen desde lo profundo de sus corazones... este es un espacio para compartir ideas, afectos y algo MAS...

lunes 4 de enero de 2010

Reflexión: Armonía con la Madre tierra por Armonía con la Naturaleza


A propósito de la Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas de 21 de diciembre de 2009, mediante la cual se adopta un acuerdo nombrado como "Armonía con la naturaleza", el profesor Bartolomé Clavero,  nos ilustra con una reflexión en su blog http://clavero.derechosindigenas.org/?p=4865#more-4865
En la cual, advierte el cambio de palabras que hubo en relación a la propuesta original impulsada por Bolivia, que venía inscrita como "Armonía con la Madre Tierra", y que posteriormente, adoptó el nombre con el cual fue aprobada.
No vamos a desmerecer este logro, sin embargo, como podrán leer en las líneas del profesor, miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas,  existe un punto de diferencia reseñable. Armonía con la Madre Tierra hace la sugerencia de “una posible declaración de principios y valores éticos para una vida en armonía con la Madre Tierra”, sobre lo que Armonía con la Naturaleza no dice nada, lo cual significa que tampoco lo excluye.

A continuación, les presento esta inquietud, en relación a las posibles consecuencias futuras que podrían surgir para con la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, que actualmente venimos impulsando. Inquietud que ha de ser respondida con una carta del mismo profesor, que por su valiosa importancia transcribo más abajo.
"Estimado profesor:
Me inquieta de sobre manera, que se haya cambiado la esencia de la propuesta inicial boliviana de “Armonía con la madre tierra” por “Armonía con la naturaleza” que usted bien advierte, no son excluyentes, pero si distintas. La primera, hace referencia a esa visión simbiótica del ser humano y el ambiente que lo rodea, que reúne inclusive a los muertos (me refiero a la propuesta del Colombiano Zapata Olivella, cuando define “el muntú” como la familia universal, compuesta por naturaleza, vivos y difuntos). Y preveo que esto se extrapole y afecte consecuentemente a la propuesta de Declaración de los Derechos de la Madre Tierra.

No vaya a ser, que emerjan voces opositoras, diciendo que ya existe dentro de la Organización de NU, un instrumento con los mismos fines, y que sólo se estaría replicando principios y desperdiciando esfuerzos, refiriéndose a la Carta Mundial de la Naturaleza, aprobada por la Asamblea General mediante Resolución 37/7 de 28 de octubre de 1982, la que enuncia una serie de principios a fin de respetar la naturaleza y no perturbar sus procesos esenciales.

Me voy a permitir, simplemente, destacar que esta Carta mundial dista enormemente, de lo que pretende la propuesta de Declaración de los derechos de la Madre Tierra.

En el preámbulo afirma que: “La civilización tiene sus raíces en la naturaleza, que moldeó la cultura humana e influyó en todas las obras artísticas y científicas, y de que la vida en armonía con la naturaleza ofrece al hombre posibilidades óptimas para desarrollar su capacidad creativa, descansar y ocupar su tiempo libre”; lo cual inicialmente, haría pensar en una intención más progresiva de la que realmente pretende, sin embargo, en la resolución en si misma, se recuerda lo postulado en una resolución anterior, la 35/7 de 30 de octubre de 1980, en la que se menciona que la Asamblea General ya “estaba persuadida de que los beneficios que se podían obtener de la naturaleza dependían del mantenimiento de los procesos naturales y de la diversidad de las formas de vida y de que estos beneficios peligraban cuando se procedía a una explotación excesiva o se destruían los hábitats naturales” , entreviendo su fin eminentemente utilitarista e instrumentalista; que se confirma con la enunciación del parágrafo a) de dicha Carta, donde se alude nuevamente a los beneficios duraderos que se podrían obtener de la naturaleza, los cuales dependen de la protección de los procesos ecológicos y la diversidad de las formas de vida, mismas que quedan en peligro cuando el hombre procede a una explotación excesiva o destruye los hábitat naturales.

Hacemos fuerza, para que en el futuro no se tergiverse la propuesta inicial, que hasta su concretización, seguro pasarán aún décadas, pero que en ese lapso, voces disidentes pueden ejercitar este tipo de argumentos e instrumentos".

RESPUESTA DEL PROFESOR BARTOLOME CLAVERO



4 Enero 2010 a las 12:56

Hola, Jovana. Tu comentario manifiesta una preocupación que enteramente comparto. Gracias por expresarla de forma tan cabal. Y gracias también por recordarme la buena experiencia del módulo de derechos internacional de los pueblos indígenas en la Academia Diplomática de La Paz.

Pasando al asunto, me parece indudable que los principios proclamados por la Carta Mundial de la Naturaleza adoptada por Naciones Unidas en 1982 pueden ya anunciar los de una futura Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra. Desde aquel año, por dicha Carta, Naciones Unidas ya tiene reconocido que la humanidad es una de las especies constitutivas de la naturaleza y que su propia vida guarda dependencia de su simbiosis con ella, así como que toda forma de vida encierra un valor intrínseco y merece por tanto, “cualquiera que sea su utilidad”, el debido respeto por parte de la especia humana. No en vano la reciente resolución sobre “Armonía con la Naturaleza” menciona en primer lugar como antecedente la Carta Mundial de la Naturaleza, con la cual sintoniza muy directamente. Pero en 1982 se deslizaba todavía el planteamiento utilitarista por “los beneficios duraderos que se pueden obtener de la naturaleza” en un sentido unidireccional a favor de la humanidad ya no simbiótica, sino separada a tales efectos de la naturaleza misma. Con esto, lo que se contemplaba en 1982 era evitar unos excesos, “cuando el hombre procede a una explotación excesiva”, y no comportarse en consecuencia con la constancia de la simbiosis de la naturaleza y el valor intrínseco de sus especies.

Una Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra extraería las consecuencias que se eludieron de 1982. Tu preocupación, Jovana, porque el cambio del documento de “Armonía con la Madre Tierra” al de “Armonía con la Naturaleza” pueda presagiar una reiteración de las posiciones de la Carta Mundial de la Naturaleza por una eventual Declaración sobre los Derechos de la Naturaleza sin el concepto de Madre Tierra como sujeto me parece que tiene motivos. Es bueno estar alerta. Gracias de nuevo.

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